Primer Encuentro con los Miembros de los Gabinetes de los Consejos del Poder Ciudadano de la Juventud Casa de los Pueblos
Palabras de Rosario
Buenas noches, Miembros de los Gabinetes de los Consejos del Poder Ciudadano, Poder del Pueblo Presidente; el Comandante Daniel va a incorporarse a esta Gran Asamblea de la Juventud, alrededor de las siete de la noche, para hacer las conclusiones de este Primer Encuentro de la Juventud que transforma, de la Juventud del Poder Ciudadano que se plantea una Nicaragua diferente, de la Juventud que hace la Revolución hoy en Nicaragua, la Revolución del Poder Ciudadano, la Revolución del Amor.
Hermanas y hermanos, ¿cuál es el rol de la juventud sino el cambio, la transformación? ¿cuál es el rol del Poder Ciudadano en Nicaragua sino el cambio, la transformación? Por eso estamos, mujeres, jóvenes, ciudadanos de todos los sectores, organizándonos en el Poder Ciudadano para la transformación, porque todos queremos una Nicaragua diferente, una Nicaragua con Amor, una Nicaragua con Justicia, una Nicaragua con Solidaridad; una Nicaragua donde cada uno de nosotr@s, recuperemos nuestros derechos y avancemos hacia esa sociedad mejor, hacia ese país mejor que tod@s merecemos.
Cuando nos planteamos trabajar por la transformación, nos planteamos trabajar para cambiar el modelo que ha sembrado injusticia, que ha empobrecido, que ha quitado poder a las ciudadanas y los ciudadanos de este país, donde el pueblo alcanzó el triunfo en Julio de 1979 y empezamos a avanzar en un proceso revolu-cionario, que devolvió al pueblo sus derechos, que representó conquistas para el pueblo, que representó la posibilidad de crear una sociedad mejor.
Un Proceso Revolucionario que fue boicoteado, bloqueado, bombardeado, frenado por el Gobierno de los Estados Unidos, por el imperialismo, por lo que el Comandante Daniel hoy define como la tiranía del capitalismo, del imperialismo global. Nosotros conocimos en carne propia, sufrimos en carne propia el boicot, es decir, sufrimos en carne propia al imperialismo y al capitalismo global.
En 1979 o en 1978, si queremos hablar de los últimos meses de la dictadura, nosotros creamos en nuestra imaginación, en nuestra conciencia, la posibilidad de una Nicaragua diferente y luchamos por esa Nicaragua diferente, ¡y triunfamos para que Nicaragua fuera diferente! El 19 de Julio de 1979, Nicaragua entera alcanzó la victoria.
Nos encontramos en el 2008, y estamos construyendo hoy, una Nicaragua diferente, viviendo, protagonizando la Segunda Etapa de la Revolución en el Gobierno. Estamos ahora, recuperando nuestras conquistas, estamos ahora reiniciando, recuperando la posibilidad de andar ese camino de victorias revolucionarias, pero sobre todo, recuperando juntos, como Pueblo, ese camino de derechos, de ciudadanía.
¿Qué es el Poder Ciudadano sino la posibilidad de transformar este país, para que nuevamente volvamos a ser sujetos, actores, dueños de nuestro país y de nuestro destino? Para que, nuevamente, Nicaragua vuelva a ser ejemplo ante el mundo, de Revolución, de protagonismo histórico, de victoria del Pueblo. Eso es lo que estamos haciendo hoy en Nicaragua.
Estamos enfrentándonos a la batalla de recrear el país, de reinventar el país; usar nuestra imaginación, nuestra conciencia, nuestro trabajo cotidiano, para que Nicaragua sea diferente; para que la Revolución, esa Revolución que hoy se defiende con las ideas, con la creatividad, con el compromiso de trabajar todos los días, sea realidad y venga el Reino de la Justicia a instalarse en esta Patria querida, Patria Nuestra, Patria Libre, Patria Soberana, que todos anhelamos.
Cuando hablamos de transformar la sociedad, de transformar el modelo, nos enfrentamos a un mundo totalmente diferente; nos enfrentamos a un mundo donde día a día, hora a hora, hemos venido perdiendo identidad, valores, cultura, derechos. Y ese es el mundo donde tenemos que trabajar activamente para recuperar identidad, valores, cultura, derechos.
Y los jóvenes, que son cambio, que son transformación por naturaleza, porque esa es la edad de las transformaciones, la edad del Poder para el cambio. La Revolución Sandinista en Nicaragua en 1979, triunfó con el Poder de la Juventud; la juventud en las ideas, en la conciencia, la juventud también en el cuerpo, pero juventud es un estado mental y es el estado mental de l@s revolucionari@s, porque nos proponemos cambiar el mundo. Por eso la juventud es el estado mental de la Revolución y de los revolucionarios, de las revolucionarias; por eso seguimos cambiando el mundo, porque somos la juventud con el Poder de la transformación.
¿Qué representa, qué significa, cómo podemos trabajar hoy esa transformación en la comunidad, en la familia, en la persona, en las organizaciones, en el municipio? Tenemos nosotros todos que estar claros en qué mundo estamos viviendo, a qué nos estamos enfrentando, a qué modelo. No es lo mismo cuando nos estamos enfrentando a un enemigo que se puede conceptualizar y ver directamente; no es lo mismo luchar contra fusiles y tanques, que luchar contra un modelo que se vende a través de las ilusiones, a través de la publicidad, a través de ideas perfumadas, a través de la artificialidad. No es lo mismo, es más difícil, es más complejo.
Ahora estamos librando la batalla de la Revolución con las ideas, frente a un modelo que se presenta y se vende lleno de bondades. ¿Cómo trabajar frente a ese modelo? ¿cómo desmantelar ese engranaje que nos lleva a la destrucción? Porque esa es la realidad, herman@s. Estamos frente a un modelo pervertido, que además pervierte a las sociedades y a los seres humanos; estamos frente a un modelo que nos quiere convertir a todos en ciudadanos adormecidos, sometidos y dominados; estamos frente a un modelo consumista que ha venido destruyendo el mundo.
Cuando hablamos de consumismo, no tenemos que confundir entre lo que son Derechos. ¿Qué representa, qué quiere decir Derecho? El derecho a vivir bien, a vivir con dignidad; a que en las familias, en los hogares, tengamos dignidad, bienestar. Eso no es consumismo ¡eso es derecho! Es un derecho de todos.
Pero, cuando la publicidad nos llama a consumir más y más; cuando nos llama a creer que la felicidad está en el consumo; cuando nos llama a creer que en la medida en que más tenemos, más felices somos, entonces, estamos frente a un modelo que pervierte y que quiere perpetuar la injusticia. Porque la realidad es que nosotros, los Seres Humanos, tenemos el derecho de aspirar al bienestar, tenemos el derecho de aspirar a tener satisfechas todas nuestras necesidades como Seres Humanos, pero también tenemos el derecho ¡y el deber! de querer un mundo donde la satisfacción de nuestras necesidades pase por el respeto a las necesidades de tod@s, y sobre todo, por el respeto a mantener la Tierra, la Naturaleza, las condiciones que nos permiten vivir.
En ese modelo consumista, destructivo y depredador, la Humanidad, ha venido generando su propia destrucción. Cuando hablamos entonces, de un modelo de bienestar, tomamos distancia de ese modelo consumista que quiere publicitar, que de hecho lo hace, mercadear una sociedad feliz en apariencia; que traduce la felicidad como el resultado del consumo desmedido, desmesurado; el consumo constante, permanente, sin preocuparse por la justicia, sin preocuparse porque millones de Seres Humanos estén sometidos, precisamente, a la injusticia, al hambre, a la miseria, a la pobreza extrema.
Sin preocuparse del hecho de que estamos, todos juntos, destruyendo la casa que habitamos y las posibilidades de sobrevivir con esa Tierra, que no puede rehacerse. La Tierra, la Naturaleza, no se puede rehacer, es algo que tenemos que cuidar porque es, además de nuestra casa, nuestra fuente de sobrevivencia.
Cuando acompañamos al Comandante en estas visitas, viajes, reuniones y conferencias, nos damos cuenta, herman@s, de lo privilegiados que somos, hasta cierto punto. ¿Por qué digo esto? Porque al visitar otros pueblos, otras ciudades nos damos cuenta cómo, este modelo depredador, nos ha ido haciendo perder nuestras identidades, nuestras culturas, nuestras almas.
Hace 15, 16 años, cuando uno viajaba a México, por ejemplo, uno veía, sentía, que estaba en México, en un país con una cultura propia, con una comida propia, con expresiones artísticas, culturales, propias. Ahora, uno visita estos países y pareciera que nunca cambiáramos de país, ¡todo es igual!
Se ha perdido la identidad local, la cultura local, las comidas locales... ahora somos un inmenso McDonald. Un inmenso McDonald sin identidad, un inmenso McDonald que, además, divide el mundo claramente entre quienes pueden tener y quienes no pueden tener, pero además considera, que eso es justo y que así tiene que ser. Es la sociedad del vacío! Y el asunto es que este modelo, herman@s, es absolutamente insos-tenible.
También cuando uno viaja se da cuenta, porque todos vemos como símbolos y signos del progreso, esos inmensos centros comerciales que se construyen en todas partes. ¡Nada tenemos contra ellos! siempre y cuando todo el mundo pueda ir a esos centros comerciales, pero cada vez más, herman@s, uno va viendo que la realidad va imponiendo una dinámica totalmente distinta.
Hace 10, 12 años, si uno visitaba un centro comercial, veía todos los elementos de la ilusión prevaleciendo, circulando. Y ahora, ¿qué es lo que se encuentra? las escaleras eléctricas ya no pueden seguir funcionando, están apagadas; las tiendas tienen las puertas abiertas, porque ya no se puede sostener cada tienda con aire acondicionado. Los rótulos luminosos se apagan más de la mitad del tiempo...
Toda esa ilusión de bienestar, o más allá de bienestar, de riqueza, ya se está viendo solamente como burbuja de ilusión, a punto de romperse... Pero además, se está viendo claramente que ese no es el rumbo, no es el camino; que la pérdida de nuestras identidades no puede ser el camino. Nosotros decimos, podemos avanzar, podemos por ejemplo, desarrollar polí-ticas de turismo que atraigan a estos pueblos, a estos países, visitantes que vengan a dejar aquí dinero, recursos, para que nosotros podamos utilizarlos en programas de bienestar, de jus-ticia para la ciudadanía.
Pero, ¿qué interés puede haber en la gente, en visitar países si todos son iguales, si nada cambia, si la comida es la misma, la cultura es la misma? Pero además, las dificultades son las mismas, porque, aún para esa gente que visita esos países, cada vez más, hay más dificultades. Dificultades de movilidad, porque nadie puede sostener el costo, por ejemplo, del petróleo, de sus derivados, la energía.
En todas partes nos encontramos con la realidad impactando, es como que la realidad estuviese rompiendo los cristales, a través de los cuales hemos estado acostumbrados a ver el mundo de manera irreal, fantasiosa; a ver el mundo de la injusticia, queriéndonos hacer creer que ése era el mundo de la Justicia.
En Nicaragua, tenemos la posibilidad de trabajar por un modelo totalmente diferente, y en ese sentido es que yo digo que somos privilegiados, que podemos trabajar, tenemos la oportunidad histórica de trabajar, no sólo desde una concepción revolucionaria de la vida, sino también enfrentados a una realidad mundial que está imponiendo cambios en ese sistema injusto, pero también, en ese modelo que vendió ilusiones falsas a la mayoría de los pueblos, a la Humanidad entera.
Podemos trabajar sobre la base de un modelo real, de justicia, de transformación y podemos trabajar cada uno de nosotros, para recuperar, no sólo nuestros derechos, como los entendemos en la vida cotidiana, sino nuestros valores, nuestra cultura, nuestra identidad.
Podemos ser cada uno de nosotros, guardianes de esos valores, de esa cultura, de esa identidad y desde ahí, establecer las propuestas, los programas que representen para nuestro pueblo, avances en la vida cotidiana, en este camino de Recuperación de Derechos; de recuperación del concepto, pero también de la práctica de Ciudadanía; de recuperación y desarrollo de una Nueva Conciencia!
¿Qué esperamos nosotros de la juventud? ¿qué esperamos todos nosotros? Jóvenes de corazón, jóvenes de cuerpo, jóvenes de espíritu, jóvenes de mente, ¿qué esperamos? Esperamos, porque estamos haciendo, porque podemos con nuestros recursos interiores y nuestro compromiso de trabajo cotidiano, crear esa realidad diferente; caminar en ella, avanzar desde ella, para que Nicaragua, definitivamente, se transforme en un país donde la justicia, todos los días, nos haga creer y crecer.
Nosotros podemos, objetivamente, todos los días estar hablando de un modelo distinto, podemos estar hablando de una Revolución, de un camino hacia el Poder del Pueblo, el Poder Ciudadano. Pero ¿qué estamos haciendo? ¿qué acciones concretas y prácticas estamos desarrollando para que ese camino se perciba, se sienta, como un camino de verdad, verdadero, real, un camino que nosotros estamos andando?
Creo que la realidad va imponiendo un ritmo, que nos obliga a todos nosotros a caminar con respeto, sobre todo con agradecimiento a Dios por esta posibilidad, pero además, con reconocimiento de que es entre todos, que estamos construyendo el camino y andando el camino.
¿Por qué entre todos? Porque fácilmente podemos nosotros comprobar, que no es posible transformar un país sino es tomándonos en cuenta a todos; pero, sobre todo, logrando persuadir, convencer, a partir de la realidad. Como digo, la realidad no es solamente lo que estamos diciendo, sino lo que estamos viviendo en el mundo entero. La realidad nos indica, y alrededor de ese sentido de la realidad es que tenemos que trabajar, que el mundo entero demanda un modelo y un camino diferente, donde todos los Seres Humanos nos comprometamos a trabajar para hacer la diferencia.
Ayer, me reunía con el equipo de dirección del Ministerio de la Familia, por ejemplo y les preguntaba a los compañeros y las compañeras, ¿cómo ellos y ellas concebían su misión? Todos sabemos que el Ministerio de la Familia es una Institución que fue creada en los Gobiernos neoliberales, para el asistencialismo.
¿Qué quiere decir asistencialismo? Quiere decir ir y dar una limosna, y creer que con eso estamos resolviendo el problema. ¿Qué quiere decir asistencialismo? Quiere decir, generar en las personas, en las familias y en las comunidades, la sensación de que tenemos que estar agachados y esperar que nos llegue aire desde afuera, que nos lleguen posibilidades de afuera, porque nosotros mismos no tenemos la capacidad de levantarnos, caminar y avanzar.
Asistencialismo quiere decir, sustituir la capacidad real del Ser Humano y hacerle creer que no tiene esa capacidad, que sólo desde afuera le puede llegar la limosna; convertir al Ser Humano en mendigo. Eso es asistencialismo y nosotros queremos transformar esa realidad en Nicaragua.
Queremos convertir a las instituciones del Sistema Social, es decir, los Programas Sociales, queremos crear un Sistema para el Bienestar Social; convertirlas en instituciones que labren, que forjen conciencia de derechos, en la persona, en la familia, en la comunidad. Que la gente sepa que cuando el Gobierno llega ahí, es porque tiene el deber de hacerlo y porque las familias, las personas y las comunidades, tienen el derecho, pero además, tienen sobre todo ¡el deber de recuperar sus derechos!
Es decir, esto es una combinación de factores. Las personas estamos aquí para recuperar nuestro sentido de dignidad como Seres Humanos y forjarnos como personas, en un camino en el que vamos recuperando nuestros derechos. Les decíamos a las compañeras y los compañeros, que tenemos que avanzar para que cada nicaragüense, mujer, hombre, joven, sepa que tiene derechos y los reclame; trabaje para que todo este Gobierno, que es suyo, en esta fase en que tenemos que enfrentarnos a la pobreza extrema que heredamos del neoliberalismo, que cada ciudadan@ exija al Gobierno, que avance en este camino de Restitución de Derechos; que avance afianzando, afirmando en la conciencia, el Poder Ciudadano.
Que cada persona sienta que tiene el Poder para reclamar, pero también, que tiene el Poder para asumir las responsabilidades alrededor de la transformación del modelo, del sistema; alrededor de este camino de Recuperación de Derechos.
La juventud es la fuerza fundamental en una sociedad; la juventud nos permite, no sólo soñar, sino hacer. Yo les decía al inicio, esta fue, sigue siendo y estoy segura que va a seguir siendo, una Revolución de la Juventud; del espíritu joven, de la rebeldía juvenil, porque tenemos que rebelarnos frente a este modelo que ha traído injusticia a Nicaragua y, tenemos que ver que cada una de nuestras acciones hoy, son acciones de Justicia.
Son acciones que nos permiten plantearnos un futuro de justicia, un presente además, de justicia, porque no vamos a ir sólo al futuro, sino al presente; porque la gente quiere también respuestas para hoy y para mañana, no solamente para mañana.
Cuando hablamos de la juventud como bandera, como símbolo, como emblema, pero también como motor de la Revolución, nos estamos planteando que cada uno de nosotros es responsable de lo que Nicaragua va a ser dentro de 5, 10, ó dentro de 2 años; de lo que Nicaragua va a ser hoy, y mañana.
Asumir esa responsabilidad significa trabajar juntos en la comunidad, trabajar juntos en el Poder Ciudadano como organización del Pueblo y del Poder del Pueblo; trabajar juntos para garantizar que vayamos avanzando hacia la victoria, hoy, sobre la pobreza extrema; hoy y mañana, sobre una situación de sometimiento espiritual y cultural que hemos heredado. Porque la pobreza extrema genera esa sensación de que no somos dignos, de que no tenemos derechos, de que permanecer en un estado de lo que ellos llaman vulnerabilidad, nos permite sobrevivir.
¿Qué quiere decir esto? Ayer, precisamente en la discusión con los compañeros, me decían ellos, la familia, los jóvenes, los niños en estado de vulnerabilidad... ¡no existe la vulnerabilidad, sino es porque hay injusticia, herman@s! y desgraciadamente, muchos hemos interiorizado que la vulnerabilidad nos permite acceder a programas, a proyectos, y permanecer en ese estado de vulnerabilidad, nos beneficia porque entonces, somos parte de un gran negocio.
¿Cuánta gente vive de la llamada “vulnerabilidad”? El otro día escuchaba al Ministro de Salud, decir con mucha sabiduría, alrededor de los programas de atención al VIH SIDA, que hay gente que tiene SIDA y hay gente que vive del SIDA. ¿Por qué? Porque muchos de estos organismos, generados por este modelo, viven de solicitar miles y hasta millones, de los cuales dan migajas a los enfermos, y el resto queda en manos de cuatro, cinco, diez, que se enriquecen a costa de los enfermos y de las enfermas.
Igual en esto de la vulnerabilidad, miles, decenas, centenares de ONG y de personas, transitan con la bandera de que están ayudando a superar la vulnerabilidad, cuando en realidad lo que están haciendo es perpetuándola, porque ¡ese es su negocio! que haya gente, entre comillas, “vulnerable,” para que ellos sigan administrando los miles y los millones que le piden a los organismos internacionales, y de los cuales llegan cuatro centavos a las familias y a las comunidades en extrema pobreza.
Y siguen ellos, viviendo felices, con sus grandes carros, sus grandes oficinas, mientras la gente sigue pobre, pero además, sin tener el acceso a la Justicia, es decir, la visión que les permite verse a sí mismos, como capaces, Seres Humanos capaces de romper con ese ciclo de injusticia, y avanzar como ciudadanos plenos, con Derechos, con Poder Ciudadano.
Nosotros queremos trabajar todos juntos, herman@s, y ustedes los jóvenes, sobre todo, como abanderados de este Modelo de Justicia, como abanderados de este Proyecto Revolucionario que estamos haciendo andar en esta Nicaragua luminosa; en esta América Latina que se transforma; en estas condiciones complejas que vive el mundo, hoy, avanzar con un modelo distinto, trabajando con humildad, todos los días, para recuperar valores, recuperar identidad, para desarrollar la conciencia. El Comandante Daniel ha dicho miles de veces, que esta es la lucha, la batalla de la conciencia.
Las mayorías en este país han sido empobrecidas, las mayorías en este país pertenecen a la clase humilde, por lo tanto, esta es una lucha de clase, y és una Conciencia de Clase... ¿Qué quiere decir conciencia de clase hoy? Porque hay estereotipos, pero nosotros debemos de saber lo que quiere decir Conciencia de Clase, hoy: Quiere decir conciencia de pertenencia a un proyecto que se plantee que algún día, y más pronto que tarde, deje de haber pobreza, deje de haber injusticia.
Cada uno de nosotros y la juventud en particular, tiene que ser un soldado, un guerrero, una guerrera, que combata la injusticia, la pobreza; que trabaje para que en Nicaragua ondee la bandera, de verdad, de la Libertad. Porque no podemos sentirnos libres mientras tengamos a la mitad y más, de nuestr@s herman@s sumid@s en el hambre, en la miseria, en la falta de derechos, falta de educación, falta de posibilidades, para sentirse digno, para ponerse de pie, para avanzar por cuenta propia, en el mundo, en la vida, en la creación del país diferente, del mundo diferente.
La juventud tiene el desafío de asumir las ideas de Progreso. ¿Qué quiere decir el Progreso, sino es la lucha contra la injusticia? ¡No hay otro progreso posible! El progreso no son las grandes autopistas, el progreso no son los grandes centros comerciales, el progreso no son las grandes maquinarias. Ese modelo de progreso es lo que ha destruido el mundo.
Ustedes son testigos, lo pueden ver todos los días, en la televisión, en los canales de televisión del mundo entero... ese modelo que prometía progreso, ¿adónde nos ha llevado, como Humanidad? Ahora estamos enfrentando inundaciones en todas partes, sequías en muchos lados; somos víctimas de lo que se llama cambio climático, que nosotros mismos, la Humanidad misma creó. Y ahora vemos damnificados de todo tipo, alrededor del mundo.
Pero, lo que nos habían dicho era que íbamos a alcanzar progreso... ¿cómo es eso que ahora, aún en esos países donde dicen que han alcanzado el progreso, se cuentan por miles las familias damnificadas, afectadas por todo tipo de fenómenos, que llaman “naturales”? ¿Cuál “natural...”? Eso no es natural.
La Tierra está respondiendo, la Naturaleza está respondiendo a las agresiones, porque de alguna manera tiene que ajustarse, tiene volver a alcanzar un equilibrio, que permita que la Humanidad sobreviva, porque la otra alternativa es que nos acabemos como especie, que se acabe el mundo. Pero la Tierra va buscando el equilibrio y esa búsqueda de equilibrio, es lo que se manifiesta en los desastres y calamidades en todas partes.
Eso es producto de ese modelo que nos decían que nos llevaba al progreso. Por eso ahora nosotros tenemos que plantearnos metas realmente humanas, tenemos que plantearnos rutas hacia el bienestar de los seres humanos, no de cuatro codiciosos... porque, ese modelo depredador ¿a quién ha enriquecido? Todos sabemos que las mayorías en el mundo están empobrecidas. Son cuatro corporaciones, grandes capitalistas, los que tienen millones, el resto está empobrecido.
Pero además, la factura sobre ese empobre-cimiento, en términos del cambio climático, lo estamos pagando sobre todo los países y los pueblos más empobrecidos. Por eso es que tenemos que enfrentarnos a la injusticia, con un corazón que palpite por la justicia, que significa ver con claridad; ver más allá de esos lentes que nos venden, con el cálculo de que todos caigamos en la trampa del desarrollo y del progreso. Eso no es desarrollo, eso no es progreso; eso es calamidad y desgracia para la Humanidad.
Pero en Nicaragua, desde el 2006 que recuperamos nuestro camino de derechos ciudadanos, podemos plantearnos un modelo que de verdad nos lleve a la justicia. La Revolución Popular Sandinista tiene una base ética, moral, mística ¡fortísima! y eso es lo que recuperamos al triunfar en noviembre del 2006. Recuperamos esa dimensión ética, mística de la vida.
Cuando luchábamos contra Somoza y contra la dictadura somocista, luchamos para crear el Reino de Dios en la Tierra: la Justicia, la Hermandad, la Fraternidad, la Solidaridad, la Alegría. Y eso fue violentamente interrumpido por el imperialismo norteamericano, que nos impuso 16 años de neoliberalismo, 16 años de injusticia, de atrocidad.
Recordemos que el Comandante Daniel decía en sus discursos de campaña, que algún día íbamos a hacer un censo sobre los miles de muertos producto de la injusticia del neoliberalismo. ¿Cuánta gente murió en estos 16 años, porque no tuvo la posibilidad de pagarse un tratamiento para enfermedades perfectamente curables, o hacerse operaciones sencillas, simples, o exámenes? Esa es la realidad del neoliberalismo, de la injusticia. Por eso, lo primero que hicimos fue declarar gratuitas la salud y la educación.
¿Cuántos jóvenes quedaron sin estudiar en los 16 años de neoliberalismo? ¿Cuántos jóvenes pueden estudiar hoy y sentirse con dignidad y capacidad para enfrentar el presente y el futuro? Esa es la diferencia entre la injusticia y un modelo que propone justicia y reconocimiento de los derechos para todos los seres humanos.
Queremos avanzar hacia un modelo de bienestar, desde nuestras propias potencialidades, nuestra Tierra, nuestros Recursos. Nosotros tenemos la posibilidad de producir alimentos, por ejemplo, en un mundo donde los alimentos se van convirtiendo en un lujo, hermanos, ¡en un lujo! Imagínense cómo será de injusto el sistema, que ya ¡alimentarse es un lujo! Porque se está priorizando ese desarrollo sin alma, ese desarrollo de impresión, de imagen; ese desarrollo de las máquinas, de la tecnología por encima del Ser Humano.
Y aquí, tenemos la posibilidad de forjar ese modelo diferente, produciendo nosotros nuestra propia riqueza. Por eso el Comandante Daniel ha priorizado el campo, para producir riqueza. Los trabajadores del campo, los productores pequeños, medianos y grandes, ahora están empezando a recibir nuevamente el financiamiento, que es un derecho, para trabajar y producir los alimentos; y al mismo tiempo, creando la cadena que permite que el Gobierno compre esos alimentos para abastecer a la población a precio justo, y que la gente, las personas, las familias podamos alimentarnos... eso se llama Soberanía Alimentaria, Seguridad Alimentaria. Y que el resto se exporte y las ganancias se reinviertan para tecnificar la agricultura y producir más y poder avanzar. Eso responde a un Modelo de Justicia.
Queremos desarrollar este país a partir de lo nuestro y, queremos también, reunirnos y encon-trarnos con los países que en América Latina y El Caribe, están desarrollando también procesos hacia la Justicia. Hermanos como los cubanos, que han venido desarrollando su Revolución, a pesar del imperialismo y sus bloqueos; que han venido desarrollando su proceso de justicia, a pesar de todas las condicionantes del imperio; hermanos como Venezuela, hermanos como los bolivianos, hermanos como el Ecuador, los argentinos, los paraguayos ahora, los uruguayos, los brasileños, que vienen desarrollando sus propias propuestas, para lograr que los Pueblos avancen hacia la Justicia, hacia la Solidaridad.
Esas son las relaciones que este Gobierno nuestro está buscando, para acercarnos y afirmarnos, alrededor de políticas de intercambio, que nos permitan avanzar juntos en esa Gran Hermandad de los Pueblos de América Latina y El Caribe, que soñaron nuestros Próceres, nuestros Jóvenes Eternos.
Recordemos, hermanos, que los Héroes, los que murieron y dieron sus vidas por estos procesos de justicia, estos procesos revolucionarios, son Jóvenes Eternos, como el Che, que soñaron y crearon realidades diferentes.
A nosotros nos gusta hablar de modelos imitables; seres humanos que nosotros podemos imitar cada día, en la construcción de ese futuro distinto. Los Revolucionarios tenemos la posibilidad de encontrar decenas, centenares y miles de ejemplos, para desarrollar nuestro potencial humano en la práctica de todos los días... inspiración, modelo, posibilidad. Tenemos al Che, que este año estaría cumpliendo 80 años, ícono de tod@s l@s revolucionari@s, que nos plantea, sobre todas las cosas, al Hombre y la Mujer nuev@. ¿Qué quiere decir eso de “ser Nuevo, de pensar con novedad y caminar con ese Espíritu Nuevo? Sencillamente, herman@s, trabajar en cada momento, por la Justicia y por el Modelo de Justicia.
Cada época tiene sus particularidades, cada momento tiene su forma de hacer las cosas. Estamos viviendo en Nicaragua, en América Latina, un momento Revolucionario y, en Nicaragua, estamos librando la batalla de la Revolución con el corazón, con las ideas, con el compromiso de cada día, de todos los días, para acercar esa Nicaragua diferente.
Ahora no hay guerra, servicio militar, no estamos enfrentados militarmente. La batalla es ahora del compromiso cotidiano en el trabajo, en la comunidad, en el estudio, en la agricultura, en la cultura, en la identidad, en los valores. Esa es la Revolución que tenemos que hacer l@s nicaragüenses, l@s jóvenes; mantener nuestro país en manos de l@s nicaragüenses, en todo sentido, desde nuestros valores culturales, que tenemos que defender a toda costa.
Le decía a l@s compañer@s y a las compañeras Mujeres del Poder Ciudadano el otro día, que tenemos que ser guardianes de nuestra cultura. Si nosotros vamos de municipio a municipio, vemos, percibimos, que algo hemos ido perdiendo de esos valores culturales; se erosionan, porque, como les decía, en cada casa hay un televisor que nos vende como valores, otras culturas que no tienen que ver con nuestras realidades.
Y este fenómeno de la emigración, que desintegra familias, parte de ese modelo de injusticia que ha provocado una ruptura cultural, porque ¿cuántos padres y madres, tienen que abandonar a las familias? Ayer que estábamos con los compañeros del Ministerio de la Familia, hablábamos de que hay casi 4 mil niñ@s abandonad@s en distintos centros, en todo el país.
Cuatro mil niños que los padres, las madres han ido a depositar a estos centros ¿por qué...? ¿Cuántos de estos padres se han ido o han tenido que irse a trabajar fuera del país? ¿Cuánto de esto se debe a la pobreza, y a la desintegración familiar? Y también, ¿cuánta desintegración familiar estamos padeciendo, como consecuencia de la importación, estamos importando, no valores, sino desvalores?
Conversando con compañeros funcionarios del Gobierno en El Salvador, nos decían que este fenómeno de las maras, de las pandillas, tiene que ver exactamente con esta desintegración de las familias, con esta emigración y, sobre todo, con la glorificación que hacen los medios de comunicación, de modos de vida que no son los nuestros. Entonces, aparece un joven asesinando a su madre, eso se glorifica y ese joven aparece como un héroe, porque asesinó a su madre, porque andaba en una pandilla. Esos son los desvalores que vemos glorificados en los medios de comunicación.
Nosotros creemos que no nos están afectando todos esos programas, pero ¡claro que nos están afectando, sólo que no nos damos cuenta! ¡No nos damos cuenta! Creemos que son insustanciales, que nadie toma en cuenta lo que está ahí. Claro que se toma en cuenta, porque, precisamente, la televisión es un medio poderoso. Todos los días estamos viendo maneras de vivir, maneras de relacionarnos en la familia, en la comunidad, ¡que no corresponden a nuestros patrones culturales!
Nos venden eso, como ideal o como parte de una sociedad donde se alcanzan mejores posibilidades de vida, porque, a la par que te están trasladando la información, están como símbolos, la refrigeradora, el televisor, el microondas, todo lo que supuestamente son símbolos de bienestar, de mejores condiciones de vida.
Por eso decíamos que librar la batalla hoy es mucho más difícil; hacer la Revolución hoy, es mucho más difícil que cuando la estás haciendo enfrentado a un enemigo visible, de carne y hueso. Cuando tenés que enfrentarte a una patrulla de la Guardia Nacional, a un BECAT, sabés que tenés que huir, y tu mecanismo se prepara para huir o pelear, pero, frente a un programa de televisión ¡nadie huye! Sin embargo, su mensaje es tan destructivo, tan poderoso, como una patrulla del BECAT, en términos de los valores que nosotros queremos acunar y acuñar.
Cuando digo acunar es, acercar al corazón, en una sociedad que tenemos que convertir en un modelo de justicia, de relaciones de comunidad y de familia, justas y solidarias; en una sociedad donde la alegría tiene que llegarnos a partir de la realización humana, de que tenemos educación, salud, de que no queden niños o adultos en el analfabetismo; de que podamos producir para generar más bienestar, no para generar necesariamente riquezas, y menos a sólo unos cuantos, sino para que la riqueza del país nos llegue a tod@s.
Ése es el desafío, esa es la Revolución que estamos haciendo: queremos que la riqueza de Nicaragua nos pertenezca a tod@s; y queremos, sobre todo, que l@s nicaragüenses, especialmente los jóvenes, tengamos en el corazón nuestra identidad, nuestra cultura, nuestros valores; y tengamos en nuestra mente, en nuestro espíritu, todos los días, ese programa de construcción de valores que nos permita ir alcanzando, cada día, un pedacito más de la sociedad distinta, diferente, que queremos para todas las familias nicaragüenses.
Herman@s, estamos a pocos días de celebrar el 29 Aniversario del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, y también estamos preparándonos para avanzar hacia el 30 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista. Queremos comprometernos con ese 30 Aniversario, con metas que nos permitan hablar de avances y de verdadero desarrollo.
El verdadero desarrollo es el Desarrollo Humano, el desarrollo de nuestra potencialidad humana; que para el 30 Aniversario tengamos menos analfabetismo o cero analfabetismo; que tengamos más educación y calidad en la educación; que todos estemos cubiertos por el Sistema de Salud Familiar y Comunitaria; que hayamos logrado avanzar contra la pobreza y contra la pobreza extrema, que es el flagelo del modelo injusto que queremos desterrar; que los jóvenes se sientan felices de poder contribuir a todas estas realizaciones, como sujetos plenos, como personas completas; que l@s jóvenes sientan que son parte del presente y del futuro de la Patria.
Queremos llegar al 30 Aniversario con el compromiso de haber avanzado en la transformación de Nicaragua, la transformación revolucionaria de Nicaragua. Que cada uno de nosotros sienta que tiene el camino despejado para gobernar, porque ese es el compromiso del Frente Sandinista de Liberación Nacional, articulándose desde hoy en el Poder Ciudadano, que cada nicaragüense sienta que es gobernante y no gobernado.
Tenemos que avanzar en este modelo, para que en cada comunidad, en cada localidad, en cada municipio, vayamos creando la red que nos permita incidir, aportar, participar, discutir, decidir y efectivamente, gobernar. Ese es el compromiso, el sueño de Daniel.
No llegamos al Gobierno en noviembre del 2006, para gobernar un grupo de personas; llegamos al Gobierno para entregarle la Presidencia y el Gobierno al Pueblo de Nicaragua. Y es un proceso de educación, de cultura sobre deberes y derechos, sobre las responsabilidades que cada uno de nosotros tiene que asumir, en este Gobierno de todas y todos.
Para el 30 Aniversario de la Revolución, queremos plantearnos que el Poder Ciudadano sea una realidad que palpite desde todos los municipios de Nicaragua, que hayamos avanzado en la conquista del Gobierno Local para el Poder Ciudadano, en noviembre de este año.
Tenemos 87 Alcaldías en este momento, y tenemos que crecer de manera extraordinaria, para que este modelo de Poder del Pueblo, se ejerza desde la mayoría y mucho más mayoría; crecer para que apenas queden Gobiernos Locales que no estén en la lógica del Poder Ciudadano. Porque eso es lo que nos va a permitir generar, hacer efectivo el vínculo entre Gobierno Nacional y Gobierno Local; para que las políticas, las decisiones, las acciones se realicen desde la comunidad, con la presencia, incidencia y decisión de la comunidad y de las personas que viven en la comunidad.
El desafío es cambiar Nicaragua, juntos, en Unidad, en Reconciliación, trabajando sin egoísmo, sin codicia; trabajando para que el país nos represente a todos, nos una a todos y nos dé a todos y a cada uno, la posibilidad de vivir plenamente, con educación, con salud, con herra-mientas para la producción; que el futuro sea de todos de verdad... ¡eso es Poder Ciudadano, eso es el Pueblo Presidente!
La Juventud tiene donde reclinar la cabeza. En Nicaragua la Juventud ¡és el Poder Ciudadano! y és el Frente Sandinista de Liberación Nacional haciendo la Revolución, transformando Nicaragua, trayendo la Justicia; generando la Nueva Conciencia, la Nueva Sociedad; la Mujer, el Hombre Nuevos... ¡Que viva el Frente Sandinista de Liberación Nacional! ¡Que viva el Gobierno sandinista! ¡Que viva Daniel! ¡Que viva Daniel! ¡Que viva Daniel!
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